Recuerdo la primera vez que intenté hacer carquiñolis en casa... ¡Madre mía! aquello era un arma homicida!!! El sabor era bueno, pero claro, ¡más duros que una piedra! Por suerte, soy de las que les gusta mojar en el café, así que fue la solución perfecta :P
Me gusta este tipo de dulce porque no lo encuentro nada empalagoso, es como un pequeño capricho, además son muy, pero que muy fáciles de hacer. Te pringas las manos a base de bien, pero bueno, el resultado final vale la pena.
Me gusta este tipo de dulce porque no lo encuentro nada empalagoso, es como un pequeño capricho, además son muy, pero que muy fáciles de hacer. Te pringas las manos a base de bien, pero bueno, el resultado final vale la pena.
Ingredientes:
- 175 g de harina
- 90 g de azúcar
- 2 huevos
- 90 g de almendra cruda
- La ralladura de un limón
- 1/2 sobre de levadura química
Preparación:
Precalentamos el horno a 175ºC.
Vertemos la harina en un bol y formamos un volcan. En el hueco central, añadimos los huevos, el azúcar, las almendras, la levadura y la ralladura de limón.
Amasamos todo con las manos.
Ponemos la mezcla sobre papel de horno y formamos un rectángulo. La colocamos sobre una placa de hornear y horneamos unos 15/20 minutos, dependiendo de cada horno.
Retiramos del horno sin apagar éste y dejamos que temple.
Cortamos la masa en rebanadas y las vamos colocando de nuevo en la bandeja de hornear.
Las introducimos nuevamente en el horno hasta que estén ligeramente doradas, después las volteamos y dejamos que se doren por el otro lado.




